sábado, 2 de mayo de 2015

Del Sel, Santa Fe, las PASO y los gobernantes argentinos





Hace muy poco fueron las PASO en Santa Fe, y a pesar de que el gobierno reconoció que faltó un 10% de las mesas, luego de que el FPS, el FIT y el PJ denunciaran un fraude y mostraran que a muchas boletas las habían tiraron a la basura (cosa que no se puede, pero ese es otro tema) no se puede negar que el PRO tuvo una muy buena campaña.

Con el 32,2% aproximadamente de los votos de gran parte de las mesas escrutadas el PRO ganó las PASO y acá entra algo para analizar. En un país cualquiera, para ser Gobernador es necesaria una experiencia previa muy grande para que el pueblo diga “Él está capacitado”. Del Sel, solo fue diputado y listo, (sin contar que renunció antes de empezar las sesiones en la Cámara de Diputados) no cuenta con ninguna otra experiencia, ni siquiera con militancia. Eso me llevó a reflexionar sobre los gobernantes de Argentina, desde la vuelta a la Democracia a la actualidad.

El primer hecho ocurrió con Menem, un presidente que privatizó todo y traicionó a su propia doctrina y que en el 2003 nuevamente casi gana. Otros ejemplos son Cavallo y De la Rua, después de todo lo sucedido  no tengan el mínimo respeto por los muertos que el Corralito dejo y continuen libres.

Pero lo más significativo siguen siendo dos puntos: el primero, que Menem sea senador después de todo lo que le hizo a la Industria y al País, todo lo que Perón consiguió en los 40 con sus estatizaciones el riojano tiró por la borda en un abrir y cerrar de ojos.

Lo segundo, que me llamo la atención, es que este ex presidente aún planea postularse a gobernador de La Rioja con el aval del Kirchnerismo.

Me quedo con una frase de Enrique Pinti sobre esto: "Somos un pueblo con suerte, hay paises que por la mitad de las cagadas que nosotros nos mandamos desaparecieron del mapa, Yugoslavia por ejemplo. Pasa que Dios no sabe si lo que hacemos lo hacemos de pelotudos o de hijos de puta."


lunes, 9 de febrero de 2015

Educar, Organizar, Luchar.

Según el Artículo 14 de la Constitución Argentina, todo aquel que resida en el país tiene derecho a aprender y enseñar.  La realidad es muy distinta: en los lugares donde el gobierno nacional no subsidia el transporte, muchos estudiantes se ven excluidos del soberano derecho de aprender. Por ejemplo, en Rosario sólo existe medio boleto para una cantidad muy limitada de personas y el costo no es económico ni está al alcance de todas las familias: $5 -sin el medio boleto-. A una familia, cuyo hijo vive lejos de la escuela se le va casi 200 pesos mensuales en transporte urbano y sólo para un menor.
Es en estas cuestiones cuando los Centros de Estudiantes proponen luchas y debates. Ello no sólo es legítimo, sino fundamental. No obstante, emergen ciertos problemas para la conformación de los Centros... Muchos responden a una línea partidaria que los aleja de la verdadera lucha; los objetivos, entonces, se desdibujan y todo pierde valor referencial. 
En la pcia. de Santa Fe, la gran mayoría de estas Organizaciones estudiantiles responde a Partidos de Izquierda, mientras que otro porcentaje -no menor- se aglutina con el oficialismo; el resto, se suma a Franja Morada (Alianza UCR-Socialismo). 
Allí, creo, es cuando la lucha por un ideal (y no por intereses partidistas) pierde sentido, ya que mientras que la Izquierda marcha al lado de partidos políticos como el Partido Obrero o el Partido Comunista Rosarino -donde el discurso que prevalece se basa en la mera oposición-, los Centros Kirchneristas no reclaman nada a la Nación y los de Franja Morada nada a el gobierno provincial.
Si bien las escuelas santafesinas se encuentran en un estado edilicio más apto que las de GBA, la Ley de Educación ha sido retransformada en virtud de la realidad provincial y el Gremio -AMSAFE- desde sus departamentales aporta y enriquece los debates, en Buenos Aires los gobernantes responden ante los Centros. Dan la cara. No es consuelo de tontos, pero al menos uno puede mirarlos de frente y cuestionar e interpelar.
Sin ir más lejos, los estudiantes, padres y docentes de una escuela pública de Temperley, la Tomás Espora, marcharon para que se terminara la reparación de su colegio, se le otorgara más seguridad y se pudiera estudiar y enseñar en condiciones dignas. A la semana siguiente, el Gobernador Daniel Scioli y su Ministra de Educación se reunió con el Centro de Estudiantes para debatir y dar respuestas a las inquietudes. Eso,en Santa Fe, no sucede. Quienes gobiernan, no responden. Quienes marchamos divididos, legitimamos ese silencio.
Uno puede acordar o no con Sarmiento, pero cuando escribió "Todos los problemas son problemas de Educación" no se equivocó. Los gobiernos quieren dejar de lado la Educación para volver a sus ciudadanos ignorantes, pues un pueblo ignorante vota a los malos gobernantes. Un pueblo que ignora, es fácilmente manipulado. Un pueblo que ignora, acepta o rechaza sin cuestionamientos. Y esto es lo que está sucediendo tanto a nivel Nacional como Provincial.
Hemos olvidado que el propósito de las Escuelas es generar igualdad de oportunidades; que las escuelas, además de brindar especialización mediante los contenidos, son portadoras y dadoras de vida y esperanza. Las escuelas deben enriquecernos.  ¿O acaso cómo, alguien sin posibilidades económicas, sin contención social puede salir de la marginalidad sino mediante la educación que el Estado -y los gobiernos mediante el ejercicio democrático- debe garantizar?
Las consignas de las marchas son siempre las mismas: Boleto Educativo Nacional, condiciones edilicias dignas, mayor presupuesto para la Educación y mejor administración del presupuesto educativo. Sin embargo, en la ciudad de Rosario, dado el estado crítico de los colegios, se incendió una de las escuelas mas importantes de la ciudad -el Normal 1-; el Ministerio de Educación Pcial. asigna o quita horas de las currículas como si se tratara de piedritas en los zapatos; el salario de los docentes es magro y aberrante; las escuelas rurales del sur de la pcia. aglutinan sólo a diez estudiantes... La lista es extensa y cada quien puede aportar.
Me pregunto y les pregunto: ¿hasta qué punto los estudiantes y la sociedad toda debe tolerar tanto atropello, tanto abandono? 
¿Cómo unirnos más allá y más acá de toda división y diferencias para que no nos sigan fragmentando y atomizando?